Entrégala en las manos de Santa Rita, la abogada de las causas imposibles, en una jornada de 40 días preparada para ti.
Aquella que más deseas entregar en sus manos.
Santa Rita fue obligada a un matrimonio difícil. Rezó durante años por la conversión de su marido violento. Él cambió, y después lo asesinaron. Ella perdió a sus hijos. Se quedó sola.
Fue desde el fondo de lo imposible que ella floreció.
Por eso es la abogada de las causas imposibles: no intercede desde lejos. Ella vivió lo que tú vives.
Escribe con el corazón, como si le hablaras a quien te entiende. Tu causa será acogida en nuestras oraciones, y Santa Rita la llevará hasta Jesús.
Escribe al menos una frase para continuar.
Santa Rita va a llevar tu pedido hasta Jesús. Reza junto con nosotros, como puedas. Ella entiende hasta el silencio.
Toca ▶ para rezar · 1:17
40 días de oración, entrega y restauración: un encuentro por día con Santa Rita.
Por intercesión de Santa Rita, tu causa será presentada al corazón de Jesús, para que, según la voluntad de Dios, florezca la restauración. 🙏
Un encuentro por día con Santa Rita, para que ella lleve tu súplica hasta Jesús y tú no cargues esto sola.
El pedido que pusiste en las manos de Santa Rita:
Es a este pedido al que vas a volver todos los días, durante los próximos 40 días: para presentarlo de nuevo, entregarlo de nuevo y no dejar que la fe se detenga.
Ahora tiene un lugar.
No son 40 oraciones sueltas. Es una travesía en cuatro partes, y cada una te prepara para la siguiente.
En los primeros diez días trabajas una sola cosa, quizás la más difícil de todas: separar lo que está en tus manos de lo que nunca lo estuvo.
Porque mientras creas que tienes que poder con todo, rezas… pero sigues vigilando. Entregas… pero sigues revisando si algo cambió.
Día tras día, renuevas la misma decisión:
“Lo que no puedo cambiar con mis manos, ya no lo cargo en ellas.”
La parte más importante de la jornada.
Porque llega el momento en que ya rezaste… y todavía nada cambió. Es en ese silencio donde aparece el “¿Dios me estará escuchando?”.
Santa Rita vivió ese silencio en carne propia.
Casada a la fuerza con un hombre violento, rezó durante años por su conversión sin ver una sola señal. Él cambió. Y poco después fue asesinado. Sus hijos quisieron venganza; ella rezó para que no se convirtieran en asesinos. Y los perdió. Quedó viuda, sin hijos, sola.
De ese desierto nació la santa de las causas imposibles.
Ella no intercede desde lejos. Ella esperó como tú esperas.
En estos diez días, su historia sostiene la tuya: el silencio no es abandono. Y hay días en que la victoria no es recibir la respuesta.
“Restauración” te hace pensar enseguida en lo que quieres ver cambiar, y es natural.
Pero hay un cambio que empieza antes: la forma en que esa causa vive dentro de ti.
Puedes no tener todavía las respuestas… y volver a dormir mejor. Puede haber todavía incertidumbre… y el tema ya no ocupar cada minuto de tu pensamiento. Puede haber todavía espera… y aparecer algo de paz donde solo había angustia.
Quizás la causa todavía esté frente a ti.
Pero ya no te ocupa entera.
Eso también es restauración.
En el invierno más frío de la vida de Santa Rita, una rosa floreció donde no era tiempo de florecer.
Así llegas al final: sin ponerle plazo a Dios, sin dictarle la forma de la respuesta y sin dejar que lo “imposible” apague la esperanza.
Quizás termines todavía esperando algunas respuestas. Quizás otras ya hayan empezado a aparecer de una forma que ni imaginabas.
Pero una cosa queda:
una fe que no necesita saber el mañana para permanecer hoy.
Habrá días en que llegues tranquila. Días en que lo abras con los ojos llenos de lágrimas. Y días en que no sepas qué decirle a Dios. Cada encuentro te lleva de la mano:
De la Palabra o de la vida de Santa Rita, ligada a la etapa en la que estás. Para cambiar el lugar desde donde miras tu causa.
Sin necesidad de palabras perfectas. La oración del día lleva tu intención, por intercesión de Santa Rita, hasta Jesús, una vez más.
La misma causa. Quizás el mismo miedo. Pero un corazón un poco distinto cada día.
No para convencer a Dios. Para recordarle a tu corazón que no carga esto solo.
Nueve días de oración más intensa, para cuando la aflicción apriete y necesites recogerte. Empiézala junto con la jornada o guárdala para el momento en que más la necesites.
Hoy sabes exactamente cuánto pesa esta causa. Dentro de unos meses, muchas cosas pueden haber cambiado. Aquí registras tus intenciones, lo que viviste en la espera y las gracias que quieras guardar. Porque algunas respuestas de Dios solo se ven claras mirando el camino entero.
Restauración del matrimonio. Conversión de quien amas. Sanación. Liberación de un vicio. Nuevos comienzos. Paz dentro de casa. Para los días en que sabes qué te duele… pero no sabes cómo convertirlo en oración.
Ya conoces un pedazo de su historia. Escucharla entera, con calma, cambia la forma en que entiendes su intercesión. Porque Santa Rita no se convirtió en la santa de las causas imposibles por haber tenido una vida fácil. Todo lo contrario.
Precio en dólares: tu banco lo convierte solo a tu moneda.
Estoy segura de que estos 40 días van a ser una bendición en tu vida, y por eso el riesgo es todo mío, no tuyo.
Empieza hoy. Reza la Novena, registra tus intenciones en tu Libro, vive los primeros encuentros. Si en hasta 30 días sientes, por cualquier motivo, que esto no es para ti, solo pides el reembolso. Te devolvemos cada centavo, sin preguntas y sin complicaciones.
No tienes nada que perder. Solo un camino entero por ganar. 🙏
Quizás de verdad ya rezaste mucho. La diferencia no es una “oración secreta” que por fin hará que Dios escuche.
Es la continuidad: en lugar de acudir a la oración solo cuando la angustia aprieta, pasas a tener un camino diario para alimentar la fe y perseverar en la espera.
No se trata de que Dios escuche más. Se trata de ayudar a tu corazón a no rendirse.
No. Y sería un error prometerlo.
Santa Rita intercede. Quien concede la gracia es Dios, según Su voluntad. Los 40 días no son un plazo que le das a Dios. Son tu jornada de oración, entrega y perseverancia.
No. La oración no está a la venta. No pagas por hablar con Dios ni por la intercesión de Santa Rita.
El valor es por el devocional creado para acompañarte: los 40 encuentros, las oraciones guiadas, los momentos de entrega y todos los bonos.
Puedes. No necesitas esperar a que la fe esté fuerte para empezar a alimentarla.
Habrá días de rezar llena de esperanza. Y días en que solo puedas decir: “Señor, ayúdame a seguir.”
Ven como estás.
Entonces no hagas de eso un motivo más para esperar.
El regreso no tiene que empezar con un gran cambio. Puede empezar con unos minutos. Una oración. Un encuentro.
El Día 1.
Sigue. El devocional no es una obligación más en tu vida.
¿Perdiste un día? Retómalo al siguiente. Lo importante es no dejar que una pausa se convierta en abandono.
No. Funciona directo desde el navegador del celular. Simple, incluso para quien no se lleva bien con la tecnología. Si quieres, puedes agregar un acceso directo a la pantalla de inicio con un toque.
1 año. Tiempo de sobra para vivir los 40 días con calma y volver a los contenidos siempre que lo necesites.
Tienes 30 días de garantía. Solo lo pides y te devolvemos el 100 % del valor.
No necesitas resolver nada hoy. Ni saber cómo termina. Ni tener fuerzas para 40 días de una vez.
Hoy solo necesitas vivir el primero.
Mañana hay otro encuentro. Después, otro. Y cuando la aflicción intente volver, vas a tener adónde ir.
Una oración. Una entrega. Un día a la vez.
Santa Rita, abogada de las causas imposibles, ruega por nosotros. 🌹